Período de vida
Nació el 22 de noviembre de 1856 en Ciudad de Lago Salado, Utah.
Murió el 14 de mayo de 1945 en Ciudad de Lago Salado, Utah.
Ministerio
A la edad de 23, Heber J. Grant fue llamado a ser un presidente de estaca. Dos años después, fue ordenado apóstol en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Desde 1883 hasta 1984 sirvió en una misión a las Indias Americanas y desde 1901 hasta 1906 fue el presidente de la primera misión en Japón, luego presidente de la Misión Británica y Europea. A la edad de 60 años, él llegó a ser Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, y a la edad de 62 fue sostenido como Presidente de la Iglesia, donde él sirvió por los siguientes 26 años.
Preparación y llamamiento
El padre de Heber, Morgan (quien fue consejero al presidente Brigham Young), murió nueve días después del nacimiento de Heber. Heber fue criado por su madre viuda, Raquel. De esta crianza, él aprendió a trabajar duro, llegar a ser autosuficiente durante los tiempos difíciles, y tener gran empatía por aquellos que tuvieron que luchar en la vida.
Interacción con Dios
El presidente Grant buscó frecuentemente la dirección del Señor mientras iba haciendo el bien él mismo. La suya fue una religión práctica, llena de generosidad y servicio dedicado, pero poco se sabe de sus interacciones reales con la Deidad.
Situación social
El presidente Grant estuvo al frente de la Iglesia durante la Gran Depresión. Él estableció un sistema de bienestar dentro de la Iglesia, que se convirtió en un modelo de asistencia que ha sido admirado por los gobiernos y otras organizaciones en todo el mundo. En lugar de limitarse a la entrega de la ayuda social, creó un sistema “en virtud del cual la maldición de la ociosidad sería eliminada, los males de un subsidio de desempleo abolidos, y la independencia, la industria, el ahorro y la autoestima, una vez más, se establecerían entre nuestro pueblo” ( Informe de la Conferencia-en inglés, 1936, p. 3).
Enseñanzas claves
Presidente Grant fue bien conocido por su fortaleza de compromiso personal, auto-dominio, y fuerza de voluntad. Vio la Iglesia a través de los desafíos de la guerra, la Gran Depresión, y el rápido incremento del número de miembros.
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