Desde una perspectiva cristiana, el llamado a servir como representante elegido de Dios para Sus hijos es notablemente consistente en el registro de las Escrituras. Dios escoge al hombre a quien Él quiere, ya sea directamente o mediante un profeta o líder espiritual existente. Al nuevo profeta llamado se le da la autoridad para actuar en su nuevo papel y, en ocasiones, un milagro acompaña al llamado, sobre todo para un líder de dispensación o profeta fundador.
Los profetas vienen de todas las clases sociales: pastores, de linajes sacerdotales, de formación pastoral simple, de ciudades sofisticadas y tradiciones de corte, incluso de tiendas de carpintería. Algunos son muy jóvenes cuando son ungidos para ser profetas, en tanto que algunos no reciben el llamado hasta que sus vidas son avanzadas. Algunos pueden estar solos, sin familia; para otros, el matrimonio y la vida familiar tienen una estrecho paralelo simbólicamente para los pueblos y culturas en los que se les llama a servir o llamar al arrepentimiento. Algunos están profundamente involucrados en la política, aun dirigiendo una acción militar o permaneciendo simultáneamente en puestos político-religiosos; otros distanciándose de todo lo que tenga algo que ver con los poderes políticos.
Los profetas rara vez son perfectos; de hecho, casi todos tienen algún tipo de debilidad importante o una terrible prueba que soportar. Consideremos, por ejemplo, la impetuosidad de Pedro, la lentitud de expresión de Moisés, la pasión y afición por las mujeres bellas de David, las pruebas físicas de Pablo, y el patrón consistente de Abraham de que Dios casi nunca le permite recibir sus bendiciones prometidas.
Además de la superación de las debilidades y las pruebas, los verdaderos profetas también tienen otras características comunes. A menudo son llamados para abordar determinadas cuestiones sociales o caídas espirituales. De hecho, es más común para un profeta ser un “predicador” que un “predictor”, es decir, el hablar con valentía sobre las necesidades del día y advertir en contra de las tendencias y los hábitos, en vez de profetizar acerca de los acontecimientos del porvenir.
Fuentes:
Where Have All the Prophets Gone?(¿A dónde han ido todos los profetas?) Scott R. Petersen
Oxford Companion to the Bible (Oxford Compañero de la Biblia ), Bruce M. Metzger, Michael D. Coogan
Encyclopedia of Religion (Enciclopedia de Religion), ed. Mircea Eliade
1 respuesta hasta ahorita ↓